jueves, 23 de julio de 2009

Músicos

Luis llegó a mi casa veinte minutos después de llamarme. Traía un paquete desproporcionadamente grande pero que parecía liviano. Lo dejó en un rincón, se dejó caer en la cama con un suspiro y sonriendo me dijo:

- ¡Bueno! ¿Ya pensaste en la que te tiré?

Yo no había tenido mucho tiempo de pensarlo. Cuando colgamos me puse a ordenar un poco el monoambiente, después prendí un pucho y todavía lo estaba fumando mientras le confesaba a Luis que en realidad no salía de la sorpresa.

- ¿Cuándo sería? Porque el mes que viene llega mi suegra de Mendoza y la tengo que...

Largó una risa burlona. - Mirá, esto es para ya, la hacemos esta semana y si sale bien para el mes que viene capaz que ni tenés suegra. Si sale mal, para el mes que viene.. - Se ensombreció, pero enseguida retomó el entusiasmo. - La historia es así, el tipo que nos vió en el bar dijo que ya habló con el jefe, un millonario excéntrico, entendés, el tipo la lima con el jazz y como la tiene toda no le importa poner lo que sea, y el pinche este está acá por negocios del otro, pero además recorre lugares y le manda data, cuestión que el ricachón tiene una fiesta el lunes...

-¡¿El lunes?! -, lo interrumpí.

- Sí, loco, el lunes, es gente que no labura. Además callate que vos más de un lunes...

- ¡Chabón, el lunes es mañana!

- Ah, sí. Bueno, ahí en la caja tenemos la ropa. Probátela. mañana al mediodía tomamos un avión privado, en Escobar.

Por un momento se me amontonaron las preguntas en la cabeza. Lo del avión privado me hizo pensar automáticamente en que nos pagarían mucha plata. Pero había algo en lo último que había dicho Luis que me hacía ruido. Lo de la ropa en la caja me sorprendió pero me gustó, pero lo pensé un poco más. No era eso, igual. Escobar. Lo miré a Luis que me miraba como quien tiene cola de paja por estar ocultado algo.

- ¿En qué país es esto?

- En Colombia. Pero no te asustes. Nos van a vendar los ojos antes de aterrizar. Después son tres horas. Me dijeron que si queremos nos dan una pastilla.

- ¿Vos estás loco?

- No, chabón, escuchame... - Extendió la mano con los dedos bien abiertos, como señalando una obviedad, mientras se congelaba en una mueca con la boca entreabierta. La verdad es que no tenía argumentos. Pero yo tampoco. Las cosas estaban planteadas. Después era cuestión de la temeridad o los pruritos de cada uno.

En silencio abrimos la caja y examinamos los smokings impecables que había adentro. Estaban hechos a medida, no sé cómo se enteraron de mi talle. Luis no hubiera podido informarlos sobre eso. Recordé que no tenía el pasaporte al día, y casi me reí en voz alta un segundo después.

- ¿Cuánto nos van a pagar?

Recién ahí volvió a sonreir. Una hora después Luis se había ido y yo estaba haciendo el bolso. Me esperaba el viaje más increible que me toco hacer.

4 comentarios:

valeria dijo...

Este es el comienzo de algo largo, eh...

NCH dijo...

Sí, no? Da para más, lo empecé sin saber en qué consistía, y en el medio me acordé de una anécdota que me contó un músico muy mentiroso. Voy a tratar de acordarme más detalles, y si no, los invento...

Mariela dijo...

Esta muy bueno, me quede con ganas de mas. Creo que da para mucho.

alfajordefrutas dijo...

Sí, da para más, me quede con la intriga, yo lo viví como una introducción. Por qué se tenían que vendar los ojos?